¿Te están engañando?

En esta página explicaremos el funcionamiento o efecto de algunas sustancias que se mencionan en la publicidad de determinados productos. En algunos casos, como sustancias tóxicas:

“No contiene fenilalanina”

 O como muy favorables y saludables:

“Contiene omega 3″

Aquí presentamos información certera que ayude a saber si las leyendas de los productos que consumimos nos previenen de un riesgo real o si simplemente son un truco publicitario.

Si tienes curiosidad sobre los supuestos peligros o beneficios de alguna sustancia, puedes preguntarnos en los comentarios (más abajo) y nosotros nos encargaremos de investigar qué tan reales son. ¡Quítate la duda!

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4. ¿Los imanes curan enfermedades?

La magnetoterapia es una práctica de medicina alternativa que utiliza imanes y campos magnéticos para curar ciertos padecimientos por medio de cambios en el flujo de la sangre. Según algunas personas que ganan miles de dólares al año gracias a la promoción de las terapias magnéticas [1], incluso podría ser usada para revertir el cáncer.

Es importante mencionar que no es lo mismo hablar de campos magnéticos estáticos (los cuales no pueden producir corrientes eléctricas), que de campos magnéticos oscilantes. Cuando se trata de un imán pegado al cuerpo, hablamos de campos magnéticos estáticos. La magnetoterapia suele referirse al uso de imanes en la medicina alternativa de forma estática. Es al respecto de lo que hablaremos en este artículo.

En este caso, se cree que funciona porque la sangre de nuestro cuerpo contiene hierro, el metal que los imanes atraen. Asimismo, se piensa que la electricidad del cuerpo humano puede ser alterada a partir del campo magnético de las pulseras, anillos, plantillas para zapatos (o incluso agua) previamente magnetizados.

Así, se afirma que es una terapia segura y sin efectos secundarios; que incluso puede ahorrar la molestia de consumir medicinas o de ir con un médico. Por lo tanto, podría ser demasiado bueno para ser verdad y hacernos pensar que si se dice eso es porque su efecto en el cuerpo humano es nulo.

Está comprobado que la fuerza magnética de los imanes utilizados es demasiado débil como para ejercer un efecto real en el cuerpo humano. Además, se han hecho estudios de doble ciego (en los que ni el paciente ni el aplicador de la prueba saben qué es lo que se está estudiando) con personas que padecen dolor en alguna parte del cuerpo y han llegado a la conclusión de que el diamagnetismo o ferromagnetismo de la hemoglobina no es suficiente como para que un imán genere algún efecto curativo sobre ella.

Magnets

Para ver con los propios ojos si los imanes ejercen un efecto sobre el hierro de la sangre, sólo hace falta picarse hasta obtenerla y hacer el experimento de si la gotita de sangre se mueve o no al pasarle un imán encima. Se puede probar con diferentes imanes (hay algunos más potentes que otros) y con distintas cantidades de sangre.

A pesar de esto, sigue habiendo mucha controversia sobre la efectividad de la magnetoterapia debido a la falta de una buena forma de utilizar “placebos” no diferenciables de imanes. Un paciente que use imanes para tratarse alguna enfermedad, puede verificar que los porta al acercar cualquier metal al imán. Este problema no es fácil de resolverse y por ello, aunque no hay ninguna buena razón por la que la magnetoterapia funcionaría, no se ha podido descartar completamente su utilidad.

No obstante, la mayoría de los estudios científicos publicados en revistas especializadas de medicina convencional concuerdan en que los tratamientos magnéticos no reportan mejoras en las enfermedades y suelen resultar efectivos por la sugestión, el efecto placebo o la confianza en quien promete una cura. Esto con base en que tampoco parece haber una prueba de que la magnetoterapia ayude a quienes son escépticos.

Buenas referencias al respecto:

Quackwatch
CSIcop

(Foto de Craftygoat)

3. ¿El teléfono celular da cáncer?

Se ha escuchado mucho que los celulares pueden ser peligrosos por la radiación que emiten. Algunos aseguran que pueden producir cáncer, mientras que las compañías telefónicas aseguran que dicho temor está infundamentado. ¿Es o no peligroso el uso de celulares para la salud?

El tipo de radiación electromagnética que los celulares emiten es la misma que la de un horno de microondas, pero muchas veces menos potente. El temor de la comunidad científica se basa en la posibilidad de que “cuezan” las neuronas del cerebro de la misma forma en que un microondas cuece los alimentos. El uso de celulares podría causar un incremento en la temperatura del cerebro y por tanto dañar tejidos, de forma que esto se convirtiera en un cáncer con el tiempo.

Los primeros estudios realizados demostraron que los celulares no poseían la energía suficiente como para causar un daño en los tejidos, al menos no de manera inmediata.

 

Picture of a Cell Phone

El incremento en la temperatura de los tejidos del cerebro no parece ser suficiente como para dañarlos. Los experimentos se hicieron en ratas, cuyos cerebros son más vulnerables y no se reportó ningún daño; sin embargo, los experimentos se llevaron a cabo en tiempos relativamente breves comparados con el tiempo que un ser humano puede pasar hablando por teléfono durante su vida, por lo que aún quedaba duda sobre los efectos a largo plazo.

La discusión llevó a un grupo de investigadores de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC por sus siglas en inglés) a recolectar datos sobre el incremento de personas que llevan más de 10 años usando el celular con cáncer de cerebro (gliomas o meningiomas).

Los resultados de esta investigación parecieran estar a favor de las compañías telefónicas, pues no se observó un incremento considerable en el número de personas con cáncer en aquellos que usan de forma moderada el celular; sin embargo, sí se detectó un incremento en un 10% de las personas: aquellos que usaban el teléfono celular de forma más frecuente. Esto mostró que a largo plazo puede haber un peligro si el uso del celular es desmesurado, aunque no se puede considerar aún una prueba irrefutable.

No es infundamentado el temor a que el uso del celular pueda generar cáncer, aunque tampoco parece representar un riesgo demasiado grande como para dejar de usarlo o prohibirlo. A corto plazo no hay pruebas de que cause problemas en la salud y todas las investigaciones apuntan a que es un sistema seguro. A largo plazo, el riesgo por el uso del celular parece depender de la frecuencia con la que se use. 

2. ¿El Omega 3 es bueno? 

El Omega-3 es un ácido graso esencial que el cuerpo no sintetiza. Este ácido es encontrado de forma natural en tejidos vegetales como las nueces o en animales, como el pescado. Se ha demostrado [1] que este ácido ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares; sin embargo, las especulaciones y supuestas pruebas de que el omega-3 ayuda a mejorar las capacidades cognitivas son muy dudosas [2].

Es verdad que este ácido graso tiene algunas propiedades que parecen ayudar en el tratamiento de ciertas enfermedades psiquiátricas y posiblemente por esta razón se comenzó a creer que los complementos alimenticios con omega-3 podían ayudar a mejorar el aprendizaje en niños. Sin embargo, los complementos que contienen omega-3 suelen contener también mercurio, lo cual, más que benéfico, puede ser dañino. Por otro lado, alimentos como las nueces pueden llegar a generar alergias o intoxicaciones.

En conclusión, consumir alimentos con omega-3 puede ayudar a prevenir enfermedades cardiovasculares, pero no es probable que te haga más inteligente ni con mejor memoria. Consumir en exceso estos productos, en cambio, puede generar alergias e intoxicaciones. 

1. ¿La fenilalanina hace daño?

Muchos productos contienen la aparentemente tranquilizante leyenda de “No contiene fenilalanina”. ¿Te has preguntado qué le puede hacer a tu cuerpo la fenilalanina? ¿Qué tan peligrosa es esta sustancia?

La fenilalanina es un aminoácido. Los aminoácidos son moléculas orgánicas que en conjunto forman cadenas llamadas proteínas (o polipéptidos si son cadenas cortas). Este aminoácido es uno de los ocho esenciales para el ser humano, es decir, el cuerpo humano los necesita obtener por medio de la nutrición porque no los sintetiza.

El problema con este aminoácido es que existen ciertas personas (entre 2 y 6 por cada 100,000) que tienen una enfermedad hereditaria llamada fenilcetonuria, que les impide descomponer este aminoácido. Cuando este se ingiere, causa daños neuronales, con efectos particularmente graves a bebés o a los fetos en el útero materno.

Claramente, el consumo de fenilalanina por personas con esta enfermedad o por mujeres embarazadas que tengan un bebé fenilcetonúrico en su vientre puede ser muy peligroso; sin embargo no hay motivo especial para advertir sobre la falta de fenilalanina y no advertir de muchas otras sustancias que causan alergias u otras enfermedades. Por ejemplo, parecería más importante o útil para más personas una leyenda como  “Contiene azúcar” o “No contiene azúcar” con respecto a la diabetes, una enfermedad mucho más común (1 de cada 20 personas tiene esta enfermedad según estimaciones de la OMS).

En resumen, la fenilalanina sólo es peligrosa para las personas con fenilcetonuria o las mujeres embarazadas con riesgo de que su bebé tenga esta enfermedad.

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